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Ago 24

La ceremonia de clausura celebrada en Beijing supone el fin de los Juegos Olímpicos 2008 y el comienzo de la trigésima olimpiada de la era moderna. Ahora recoge el testigo la ciudad de Londres. Unos juegos en los que la delegación española ha estado francamente bien. He oído y leído opiniones que hablan de una actuación decepcionante e incluso de fracaso. Es cierto que hemos echado de menos alguna presea en atletismo, pero nos hemos llevado otras alegrías, como el bronce de esgrima o el éxito de la sincronizada que no tenían precedentes en el deporte español. Seamos sinceros, nunca hemos invertido tantos recursos en el deporte como para la olimpiadas de Barcelona 92, por tanto, no hemos podido superarlo. Cuando la administración y federaciones vuelvan apostar igual que apostaron en Barcelona, entonces podremos exigir que se supere el número de metales conseguido en aquella ocasión.

La competición empezó con el oro de Samu Sánchez que nos hacía soñar con la posibilidad de batir nuestro récord de medallas. Poco después, José Luis Abajo conseguía algo histórico: el primer metal en esgrima. Les siguieron Joan Llaneras con su oro individual (a la mitad de la prueba de americana no había puntuado, pero sus últimas 80 vueltas las vivimos de pie, casi incrédulos viendo cómo manejaba la carrera) y su plata junto a Antoni Tauler (si os dan dos meses más de entreno juntos, os merendáis a los argentinos); el segundo puesto de la pareja de tenis femenino, Ruano y Medina; el infalible Rafa Nadal, número uno del mundo, barriendo de la pista a cuantos rivales le pusieron delante; los dos equipos de regatistas (la vela nunca nos falla): Fernández y Martínez con la plata (es increíble que no sancionen a los daneses después de incumplir todas las normas que pudieron) y Echávarri y Paz con el oro; Leire Olaberría nos emocionó a todos en el podio después de llevarse el bronce en un sprint final que nos cortó la respiración; Deferr volvió a demostrar su clase en la final de suelo para llevarse la plata y su deportividad (debe ser el único español que vio que el chino era mejor que él, al resto, nos tiraron los colores); la sincronizada dos platas merecidísimas, primero Gemma Mengual y Andrea Fuentes en el dúo, posteriormente, se unieron a Paola Tirados, Alba Cabello, Raquel Corral, Thais Henríquez, Laura López e Irina Rodríguez para llevarse la plata por equipos y hacer justicia con la historia de este deporte; David Cal se volvió a colgar dos metales, en esta ocasión dos platas que le convierten junto a Llaneras en el español más laureado en unos juegos; Craviotto y Pérez sorprendieron a los favoritos para ganar un oro inesperado; el equipo de hockey no pudo con Alemania en la final, pero obtuvo un segundo puesto muy meritorio; el último día, los chicos del balonmano se repusieron de la derrota en semis y demostraron que saben defender y atacar jugando un partido brillante que los llevó al tercer puesto; finalmente, vibramos como nunca habíamos vibrado con un partido de baloncesto único. Ya teníamos la plata pero hicimos sudar a los estadounidenses para que ganasen el oro. Hacía años que no me levantaba tantas veces viendo un partido (ni siquiera en la final de la Eurocopa de fútbol). Como dijo Romay, la suya es de oro, la nuestra de oro blanco.

En definitiva, 16 días de competición que nos dejan ejemplos de superación, de trabajo, de esfuerzo y de deportividad. Gracias a toda la delegación española por unos buenos, en ocasiones brillantes, juegos. Os esperamos en Londres!

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